martes, 1 de octubre de 2013

Desde Marzo a Septiembre y mi primer mes en Tours

Después de un mes aquí, por fin me atrevo a sacar a la luz este pequeño diario de aventuras, por así llamarlo. Me gustaría compartir con todos vosotros todas mis experiencias, para que podáis llegar a sentir lo mismo que yo, para que veáis las mismas cosas que yo, para que podáis estar aquí conmigo, y para que podáis conocer una nueva ciudad. Espero que esto también sirva de ayuda para futuros “erasmus” que elijan como destino Tours. Pero empecemos desde el principio, remontémonos a marzo:

Tenía mucho miedo, pavor diría, cuando abrí el correo de relaciones internacionales con la respuesta a la petición de beca erasmus. Estuve a punto de no poder pedirla, todo hay que decirlo, pero eso son temas que no quiero tratar (vamos a llevarnos todos bien) pero al final, gracias a mi coordinador, una persona encantadora, pude rellenar la solicitud de beca. Abrí el correo, y de repente….pinche en el enlace para ver la resolución. Mi corazón no paraba de latir, parecía que se me iba a salir del pecho, estaba a un solo clic de saber si se me había sido concedida o no la beca. Abrí y voilà!, Víctor se iba a ir de erasmus al destino que eligió, y digo eso, porque no puse más destinos, solo puse Tours…si me quedo sin beca por no poner más destinos….¡ay!

No obstante, en mi cuerpo empezaron a chocar varios sentimientos, unos de nostalgia, porque iba a dejar muchísimas cosas atrás, iba a echar de menos a mucha gente; y otros de aventura, de incertidumbre. Poco a poco, y con el apoyo que sentí de toooooda esa gente que está a mi alrededor, conseguí hacer acopio de las fuerzas que necesitaba para seguir adelante. No sabía en lo que me metía……jajajajaja pronto empezaron los papeles (acordaos de esta palabra los que se vayan a ir de erasmus, sea donde sea: PAPELES). Debido a que iba a comenzar en septiembre mi último año de carrera, y por lo tanto, el año de las temidas prácticas externas, había pedido la beca para el primer semestre, hasta enero solamente. Muchas fueron las insistencias para que hiciese las prácticas en Francia, aunque eso sí que hubiese sido morirme (búscate una empresa que quiera, que te la acepten en Francia, y luego en España, alarga la beca, etc etc etc).

Seguía y seguía con el papeleo, y los meses iban pasando. Gracias a mis compañeras erasmus de ese año, podía ir resolviendo los problemillas que me iban surgiendo, pero llegó un momento que los temas eran tan de índole personal que…Víctor, agárrate, que el toro es bravo. Pues nada, creo que media España y otra media Francia tienen mi firma, mis fotos, mi olor, mis huellas dactilares y el número de veces que meo al día.

 Uno de los papeles más bonitos (mentira) de hacer fue el learning…..elegir las asignaturas que me llevaba de intercambio, y luego buscar asignaturas equivalentes en la universidad de acogida (en mi caso, Université François Rabelais). Una tarde entera haciendo nada, porque luego lo tendría que cambiar, y cambiar y cambiar. Además, se parecía más a un álbum de firmas que a otra cosa, porque con la mía, tenía que estar firmado por ¡¡¡5 personas!!! Learning hecho, solicitud de inscripción a la uni e Tours hecha, tuve que pedir la residencia. Después de muchos sobres, correos, euros, cheques (inservibles), me aceptaron en la residencia Saint Symphorien, al norte. Desde aquí, luego lo repito, os diré que es la mejor residencia de Tours, y se encuentra solo a 20-30 mins del centro andando, perfecta, me encanta (entro en detalles más adelante).

Bien, voy rápido, pasemos directamente al día de HACER LA MALETA. Este día debería ser importante en la vida de un erasmus, porque es aquí donde verdaderamente ponemos en práctica todas las horas que hemos echado al tetrix. Ropa, ropa, ropa y ropa embasada al vacío (con aspiradora, no con secador, no preguntéis) y más cositas, hicieron que llevase dos maletas de 15 kg cada una, más una mochila con bocatas y la del ordenador, de unos 6 kg. Un equipaje que se me ha quedado corto la verdad….menos mal que en octubre recargo….Con los billetes ya comprados, solo faltaba esperar el día D, el 29 de agosto. Antes, tocaba disfrutar de los últimos días todos juntos, y cómo no, despedidas, regalitos, sorpresas, comer…... Total, que con lo bien que se estaba allí, para qué narices me venía yo aquí ¿no? Pues nada, estamos a día 29 de agosto de 2013, Víctor se levanta, se viste y se prepara, día duro. Después de alguna prisa, vamos para León, lugar desde el que cojo el bus después de despedirme de mis padres, mi tía, mis hermanos, mis primos, mi niña a la que amo con locura…..cómo lloraban todos…..y os preguntaréis, ¿Víctor, has llorado en alguna despedida? Jajajajajajajajajajaja no comment mejor. Aparece el bus, no era ese. Que sí que sí…..que no…..aparece una fregoneta del año de la tos, menos mal que no era. Ya por fin, después de 30 minutos de retraso, aparece el Eurolines que me llevaría directo a Tours. Mi primera impresión fue muy parecida a la segunda y a la tercera: ¡Vamos no me jodas, que eso va a pedales! Pues no, pero casi, un bus viejo, no de largo recorrido, incomodísimo, vamos, que me esperaban 14 horas de viaje de ensueño. Perdón, he dicho una palabra malsonante, nada de ensueño, que no dormí una mierda. Monté en el bus, me senté en mi asiento, al lado de Fani, una de las chicas que se iban a Tours conmigo…..y desde que me senté hasta llegar, me levanté una hora y media, pa cenar. En total paró tres veces…….¡mamma mía! Después de 14 horazas en el bus, llegamos por fin a Tours (el viaje muy bonito, vi muchas cosas, porque como no me dormía….) y bajamos del bus con ganas de sentarnos en el suelo, que seguro que era más cómodo. Estuvimos esperando a nuestra otra compañera, Claudia, que había venido en otro bus (el que hacía todas las paradas que nosotros no hicimos). Pues bien, conocí la Gare de Tours en ese tiempo, y ya. Cogimos el bus 2, con dirección Les Douets, y nos bajamos en la parada IUT. No encontrábamos la resi, y luego nos metimos para donde no era. Hasta las 12 más o menos sin habitación. Cuando llegué a mi habitación, creí que estaba soñando, así que abrí la puerta de la 320 (bâtiment F, que es el que mola) y entré en mi casa durante los próximos 5 meses. Todo era igual que en el video de presentación, salvo los millones de mosquitos y moscas muertos que había por el suelo. Fui a la cocina, cogí el cepillo, y barrí todos esos cadáveres. Abrí la ventana y flipé……vaya vistas señores. A bueno, se me olvidaba un pequeño detalle…..en frente de mi resi (desde mi ventana se ve una esquinita) está el cementerio más grande de Tours…pero sigue siendo la mejor resi sin duda alguna. Dejé las maletas, fuimos a comprar, y a las 8 volvimos. Esa noche dormí como un tronco. Fueron pasando los días y conocí a muuuuchos españoles, franceses, etc gente maravillosa con los que iba a compartir la experiencia (gracias por coincidir conmigo, lo digo desde el principio). Entre fiesta y fiesta, ya que hasta el 9 no teníamos clase (mentira, nos engañaron, en realidad empezamos el 16) hicimos eso que a los erasmus nos gusta tanto, y ¿Qué es?....si, la palabra mágica: PAPELES. Papeles en la residencia, papeles en la CAF (ayuda del gobierno francés que te deja la resi en casi na), papeles en el banco para abrir una cuenta, visitas a nuestra segunda residencia: Relaciones Internacionales. Papeles, papeles, papeles….una locura vamos. ¡Ah! Se me olvidaba…..sin la Carte d’étudiant no se puede vivir, es la “carta de la vida”. Así llamamos a una tarjeta que te dan (tardan lo suyo) con la que tienes descuento en el resto-U, puedes ir a la biblioteca, puedes pedir la CAF, puedes poner la lavadora en la resi, puedes mirar los horarios de las asignaturas en la plataforma digital, puedes…yo qué sé…..respirar, empezar a vivir, vamos. Total, que el día 9 vamos a la facultad a ver los horarios, y nos dicen que hasta el 16 no empezamos. Pues nada, otra semana tirada a lo tonto. Durante este tiempo por fin puse el modo guiri on, y empecé a hacer fotos que habréis visto en facebook. Tours es una verdadera pasada, no me arrepiento lo más mínimo de haber venido, me encanta. 

Además, toooodo el mundo en cuanto ven que eres extranjero te ayudan, te sonríen, te comprenden (seguro que por dentro piensan: “este imbécil estaría mejor en su casa”), maravillosa la ciudad y las gentes. Aunque claro, la morriña atacaba día sí y día también por las noches…..es duro, el primer mes es duro, hay que reconocerlo. Empiezan las clases, por fin tengo la carta de la vida, y se me cae el alma al suelo. Cambia asignaturas porque te coinciden, cambia asignaturas porque no puedes ir de una facultad a otra en 5 mins, necesitas 30, cambia asignaturas porque no es lo que esperabas. Además, los horarios…..de risa. Pero todo eso no puede conmigo, no!!!! Así que a clase, que ya tocaba. Perfectas de momento, se entiende todo, se pillan apuntes bien, algún examen lo hago desde casa....bien, eso mola. Uno de los sábados que íbamos a ver el château de Villandry (que no he visto todavía) se puso a llover pero a lo bestia, y me mojé (sin paraguas y sin chubasquero, obvio que podía pasarme algo así). Así que estuve tres días en casita, metido en la camita, y otra semana con algo de catarro, guay para empezar. Después de varios Café de Langues y de hablar francés con los que habíamos conocido (gracias por coincidir conmigo, a vosotros también) cada vez me soltaba más a hablar, metiendo gazapos en el supermercado (una dependienta se rió de mi en mi cara) se me quitó la vergüenza a fallar, porque así es como se aprende. Durante estas semanas también hemos hecho un pequeño tour por las residencias haciendo torillas de patatas (babas), jugando a las cartas (los rojos se miran, se miran, se siguen mirando) que me han ayudado a adaptarme a una nueva vida (gracias, encore une fois). También he visitado Tours, recorriendo sus calles medievales, sus parques, sus jardines, visitando sus monumentos, etc. La catedral, el fondo del blog, es preciosa, junto con la Place Plum, la imagen de arriba. El lago des Bretonnières, una pasada, al igual que el Loira (el otro día vi una cierva nadando, una cierva. También ha llegado hasta Tours una foca….) y su rivera, en la que en verano ponen la Guinguette, un bar-terraza que se llena de gente (de hasta 80 años) y bailan música electrónica, todos, hasta los paisanicos…..Le site de Tanneurs, donde doy todas las clases menos una, es muy muy muy vieja, y está muy muy muy sucia, y es un gran gran gran laberinto. El puente Wilson, una pasada. El puente de St. Symphorien, putipuente para los amigos es un hervidero de arañas, como la ciudad entera. Pero arañas culonas, de las que me asustan a mí (sé de una que se lo iba a pasar volando, vamos). El castillo de Tours, bueno, es solo el edificio, por dentro está vacío, y son salas de exposición solo (pared, puerta y ventanas). Pero es bonito también, como todo Tours, todos los edificios tienen un encanto especial. La Rue National, preciosa, y más ahora con el tranvía (el primer finde era gratis, y los franceses son como los españoles o peor, se tiran a lo gratis mucho, así que estaba lleno). El ayuntamiento también es un caso aparte, menuda pasada de edificio en serio, es super bonito.

Una cosa que no os he contado, pero que he de contaros, es que la mitad de las veces que nos subimos a un bus o tranvía no pagamos........ya os contaré lo que hacemos, pero vamos, que empecéis a ahorrar para sacarme de la cárcel.

Y bueno, pues nada, así hemos llegado al primer día de este blog, 1 de octubre, y a la primera gran parrafada. Espero poder escribir por lo menos una vez por semana, para poder contaros qué he hecho, o si son cosas interesantes. También os subiré alguna foto o algún vídeo, para no aburriros tanto, ¡cabrones! Gracias a todas esas personas que han hecho posible que esté en Tours, sé que es un desembolso enorme, os lo recompensaré algún día de mi vida. Gracias a mi vida, por apoyarme en todo, por escucharme todas las noches y por ayudarme en todo momento, sin ti no soy nada.



À bientôt mes amis!